Una ferretería tiene miles de artículos, clientes que compran a cuenta y albañiles que primero piden precio. Qaja R te da búsqueda instantánea, presupuestos que se convierten en venta con un toque y cuenta corriente para saber quién te debe y cuánto.
En ferretería tenés desde un tornillo hasta una amoladora, y el cliente está parado esperando. Qaja R está armado para catálogos grandes: buscás por nombre, por código o escaneás, y el artículo aparece al instante con su precio y su stock.
Buscás escribiendo parte del nombre, por código interno o escaneando el código de barras. Funciona igual de rápido con 200 o con 20.000 artículos.
Armás el presupuesto en el momento, se lo mandás al cliente y queda guardado. Cuando vuelve a comprar, lo convertís en venta sin volver a cargar nada.
Los clientes de obra compran a cuenta. Registrás la venta a cuenta corriente, los pagos parciales y tenés el saldo de cada cliente siempre a mano.
Cargás las compras, actualizás costos y ves cuánto le debés a cada proveedor. El margen de cada artículo deja de ser una estimación.
Sabés qué tenés en el mostrador y qué hay en el depósito, con avisos cuando un artículo está por debajo del mínimo que vos definís.
Emitís factura electrónica homologada por ARCA (ex-AFIP) y también remitos para la mercadería que sale a la obra, sin salir del sistema.
En ferretería casi toda venta grande empieza siendo un presupuesto. El problema de siempre es que después hay que volver a cargar todo a mano cuando el cliente acepta. En Qaja R el presupuesto y la venta son la misma cosa en dos momentos distintos.
Qaja R maneja varias sucursales con stock y precios propios de cada una, transferencias de mercadería entre locales y un panel donde ves todo junto. Cada empleado entra con su usuario y vos definís qué puede hacer y qué no: quién puede dar descuentos, quién ve los totales y quién puede tocar el stock.
Importá tu lista de artículos, armá tu primer presupuesto y pedí las cuentas al día.
Sí. Qaja R está pensado para catálogos grandes: la búsqueda es instantánea por nombre, código interno o código de barras, y podés importar tu lista de artículos desde un Excel para no cargarlos uno por uno.
Sí. Armás el presupuesto, lo compartís con el cliente y queda guardado. Cuando el cliente acepta, lo convertís en venta sin volver a cargar los artículos.
Con la cuenta corriente. Cada cliente tiene su ficha con las ventas a cuenta, los pagos que fue haciendo y el saldo actual. Podés registrar pagos parciales y ver el detalle de cada movimiento.
Sí. Registrás la compra, se actualiza el stock y el costo, y ves cuánto le debés a cada proveedor. Así el margen de cada artículo sale de datos reales.
Sí. Emitís factura electrónica homologada por ARCA y también remitos, útiles cuando la mercadería sale a una obra antes de facturarse.
Sí. La versión de escritorio para Windows sigue vendiendo sin conexión y sincroniza todo cuando vuelve internet.
Cada tipo de negocio tiene su propia versión de Qaja R, con las herramientas que ese rubro necesita.
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